miércoles, 5 de mayo de 2010

Cosas de chicas


Si una hipotética Maira Gómez Kemp me preguntara -por 25 hipotéticas pesetas- nombres de escritoras, lo más probable es que me pusiera a enumerar mujeres inglesas o americanas largo tiempo muertas: Jane Austen, Emily, Charlotte y Anne Brontë, George Sands, George Eliot, Elizabeth Gaskell, Elizabeth Barret Browning, Virginia Wolf, Christina Rossetti, Emily Dickinson, Willa Cather, Kate Chopin. Ahora mismo tendría 325 hipotéticas pesetas, 375 si hubiera recordado a Agatha Christie y Enid Blyton, y una comprobada memoria selectiva: a todas ellas las leí hace más de 10 años.

El post de hoy va de tres mujeres, tres escritoras anglosajonas -algunas cosas nunca cambian- que se editan actualmente en castellano y que he descubierto de tres años a esta parte.

Georgette Heyer (1902-1974)

Me gusta la gente inteligente y con sentido del humor, y tanto Heyer como sus personajes son así. Nacida a principios de s.XX, Georgette empezó a escribir para entretener a su hermano y terminó por ser una superventas. Tiene dos tipos de historias: las "de detectives" tipo Agatha Christie (Muerte en el cepo o Aquí hay veneno) y las "comedias románticas de enredo" situadas temporalmente en la Regencia (Arabella, El dandy o El tío Sylvester). Un hallazgo. Son novelas ligeras, no pretende otra cosa, pero lo que las pone en el mapa es lo ingeniosas, divertidas -divertidas de carcajada, no de simple sonrisa- y, sobre todo, lo bien escritas que están. No son "libros para chicas": hay mucho de Oscar Wilde en ellos y Stephen Fry confesó en un programa de la BBC4 que le encantan las novelas de la Heyer y que tiene una estantería especial para ellos. (Todas las mencionadas y alguna más han sido editadas recientemente por Salamandra).

Nancy Mitford (1904-1973)

Contemporánea de la anterior, Nancy Mitford era una aristócrata inglesa de animada vida familiar y agitadísima vida social que, además de algunas biografías sobre figuras históricas relevantes (Luis XIV de Francia, Madame de Pompadour, Voltaire y Federico el Grande), escribía novelas. Unas divertidísimas novelas sobre una excéntrica familia inglesa de clase alta y sus aventuras por el mundo. Editadas actualmente en castellano por Libros del Asteroide, mi preferida entre sus novelas es "No se lo digas a Alfred". Cuando su marido es nombrado embajador en París, su mujer, Fanny, se verá alternando con lo mejor de la sociedad parisina, dando cócteles y cenas, manejando crisis diplomáticas, lidiando con sus hijos (uno teddy boy y otro hippie) y leyendo cada mañana con sorpresa cómo cada detalle de su vida aparece en los periódicos. Mitford era una mujer elegante, inteligente y divertida, con amplísima vida social y literaria, culta y glamourosa a partes iguales. Después de su muerte se publicó su correspondencia: no soy muy fan de leer las cartas de la gente, pero The Letters of Nancy Mitford and Evelyn Waugh (otro genio del humor) son irresistibles. Como lo es la historia de las seis hermanas Mitford: Pamela la aristócrata rural; Diana la fascista que dejó a su marido -un aristócrata multimillonario- por el líder fascista inglés sir Oswald Mosely; Unity la nazi que se disparó en la cabeza el día que Gran Bretaña declaró la guerra a Alemania (por cierto, no murió); Deborah la duquesa de Devonshire; Jessica la comunista que se fugó a EEUU donde alcanzó el éxito como periodista; Nancy, la más irónica, la escritora.

Connie Willis (1945)

Ediciones B sacó hace nada en su colección Nova el segundo volumen de "Lo mejor de Connie Willis", una recopilación de historias cortas que tocan todos los palos: lo tétrico, lo melancólico, el humor fino, la alegría, el terror. Tanto éste como el primer volumen van acompañados de una pequeña introducción en la que la autora cuenta lo que le gusta a ella. Básicamente: Shakespeare, la ciencia ficción, el humor, las comedias románticas de enredo. Willis hace honor a todos sus referentes y sube enteros el nivel de varios subgéneros. Yo el título que destaco es Por no mencionar al perro. Ned Henry, historiador, se dedica a buscar por todas partes y momentos el tocón del pájaro del obispo, un misterioso objeto que constituye una pieza clave en la reconstrucción de la catedral de Coventry. Cuando, al borde de sus fuerzas, viaja a 1888 para tomarse un descanso, empiezan a pasar cosas que le exigen un esfuerzo más para salvar al mundo entre mayordomos victorianos, espiritistas, detectives aficionados y, cómo no, el perro. "Por no mencionar al perro" es una de mis novelas preferidas, una que además me gusta regalar. ¿A quién? A todo aquel al que le guste el humor, "lo inglés", la ciencia ficción ligera, las comedias románticas, las buenas historias, los personajes interesantes.

Por cierto, el post de hoy lleva bonus track: un video sobre tres escritoras que también molan lo suyo: las Hermanas Brontë.

5 comentarios:

Interloper dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Interloper dijo...

Cattz me recomendó encarecidamente que me leyese Por no mencionar al perro hace no mucho, y después de disfrutarlo como un enano, y reirme a carcajadas con él, creo que el personaje más carismático de toda la novela es, precisamente, el perro! Llevo leídos tres libros de Willis, y en los tres me ha gustado mucho. Me parece una escritora muy polifacética, y de gran calidad. Ahora ando tras la pista de El libro del día del juicio final, a ver si lo encuentro por ahí...

Belén dijo...

Por no mencionar al perro es un libro grandioso, simplemente. Solo por ese libro Willis merece ser feliz por siempre jamas y nadar en dinero. ¿Has leido los tomos de narrativa corta "Lo mejor de Connie Willis"?

(Perdon por la ausencia de tildes, escribo desde un ordenador con el virus de los dos acentos y si le doy a la tilde pasa esto: ´´)

Interloper dijo...

No, me he leído Tránsito, Por no mencionar al perro y Oveja mansa.

Me apunto los tomos que me dices, creo que los tienen en la biblioteca de mi facultad...

Anniehall dijo...

¡¡Los quiero todos!! ¿Por qué no he sabido antes de este blog?

A ver si puedo enlazar todas estas recomendaciones en pinterest.